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PENSAMIENTOS - Mahatma Gandhi La Democracia y el Pueblo Mi concepto de democracia consiste en que el más débil debe tener las mismas oportunidades que el más fuerte. Esto jamás puede lograrse salvo mediante la no violencia. Creo que la democracia auténtica sólo puede originarse en la no violencia. La estructura de una federación mundial sólo puede erigirse basándose en la no violencia, y la violencia debe ser totalmente desechada de los asuntos mundiales. Por lo tanto, la regla áurea de la conducta es la tolerancia mutua, en razón de que nunca pensaremos todos de la misma manera y siempre veremos la Verdad fragmentariamente y desde distintas perspectivas. La conciencia no es una misma cosa para todos. Si bien es una excelente guía para la conducta individual, la imposición de esa conducta a los demás es una insoportable intromisión en la libertad de conciencia de cada uno. Las diferencias de opinión nunca deben significar hostilidad. Si así fuera, mi mujer y yo hubiéramos sido enemigos irreconciliables. No conozco, en el mundo, dos personas que no sostengan opiniones distintas, y como yo soy adepto del Gita siempre me he propuesto tratar a todos aquellos que difieren de mí con el mismo afecto que siento por los más próximos y queridos. Si queremos evitar que la ley y el capricho de la multitud rijan el desenvolvimiento de la comarca, quienes afirman que dirigen las masas deben rehusarse decididamente a ser guiados por ellas. Creo que el mero enunciado de la opinión personal y el sometimiento a la opinión de la masa no basta, aún más, en problemas de vital importancia, los conductores deben obrar contrariamente a la opinión de las masas si éstas no cuentan con razones para sustentarla. Es inútil un conductor cuando actúa contra el dictado de su conciencia debido a que lo rodean personas que sostienen toda suerte de puntos de vista. Si carece de una voz interior que lo sostenga y lo guíe, navegará a la deriva como un navío sin timón. En materia de conciencia, la ley de la mayoría no cuenta. Estoy absolutamente convencido de que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad. El verdadero demócrata es aquel que valiéndose de medios exclusivamente no violentos defiende su libertad y, por lo tanto, la de su patria y, en última instancia, la del género humano. La democracia disciplinada y lúcida es lo mejor del mundo. Una democracia llena de prejuicios, ignorante y supersticiosa se debatirá en el caos y hasta es posible que llegue a destruirse a sí misma. Miscelánea No deseo prever el futuro. Sólo me concierne preocuparme por el presente. Dios no me ha concedido dominio sobre lo que vendrá. El objetivo siempre escapa de nosotros. Mientras mayor sea el progreso, mayor la comprensión de nuestra falta de mérito. La satisfacción reside en el esfuerzo, no en el resultado. Plenitud de esfuerzo es plenitud de victoria. Si en apariencia tomo parte en política, ello se debe exclusivamente a que en la actualidad la política nos rodea igual que el abrazo de una serpiente del que no podemos desasirnos por mucho que lo intentemos. Por lo tanto, deseo luchar con la serpiente. Niego ser un visionario. No acepto que me atribuyan santidad. Estoy en la tierra... Me siento inclinado a debilidades tan numerosas como las vuestras. Pero he visto el mundo. He vivido en el mundo con los ojos abiertos. He soportado las pruebas más tremendas que han recaído en el destino del hombre. He soportado esta disciplina. Lo que es válido para los individuos es válido para las naciones. No se puede perdonar demasiado. El débil nunca puede perdonar. Perdonar es atributo de los fuertes. Preferiría que la India pereciera antes de que conquistara la libertad con el sacrificio de la verdad. Si no tuviera sentido del humor me habría suicidado hace mucho tiempo. De alguna manera soy capaz de extraer lo más noble de la humanidad y eso me permite mantener mi fe en Dios y en la naturaleza humana. Es una mala costumbre afirmar que los pensamientos ajenos son malos, que sólo los nuestros son buenos y que quienes sostienen puntos de vista distintos de los nuestros son enemigos de la patria. La bondad debe unirse a la sabiduría. La mera bondad no basta. Se debe conservar el sutil discernimiento que acompaña al valor espiritual y al carácter. En una situación crucial debemos saber cuándo hablar y cuándo permanecer en silencio, cuándo obrar y cuándo evitar la acción. En esas circunstancias la acción y la no acción se vuelven idénticas en vez de ser contradictorias. Lo que más me ha asombrado en la vida de Tolstoi es el hecho de que practicara lo que predicaba y de que admitiera que en su búsqueda de la verdad nada era demasiado arduo... Fue el más notable apóstol de la no violencia que haya producido la época actual. Mujeres Creo firmemente que la salvación de la India depende del sacrificio y de la lucidez de sus mujeres. Según mi opinión, de la misma manera en que hombre y mujer son fundamentalmente uno, en esencia también sus problemas deben ser uno. En ambos el espíritu es el mismo. Ambos viven la misma vida, tienen idénticos sentimientos. Cada uno es complemento del otro. Ninguno de los dos puede vivir sin la activa ayuda del otro. Pero de múltiples maneras el hombre ha dominado a la mujer desde épocas remotas y así se ha creado en la mujer un complejo de inferioridad. Ha creído en la validez de la interesada prédica del hombre según la cual es inferior a él. Pero los profetas de la humanidad la han reconocido su igual. Si yo hubiera nacido mujer, me habría rebelado contra cualquier pretensión del hombre de que la mujer ha nacido para ser su juguete. Mentalmente me he transformado en mujer para penetrar en su corazón. No pude penetrar en el corazón de mi mujer hasta que no me decidí a tratarla de manera diferente de la que acostumbraba, y de ese modo le devolví todos sus derechos despojándome de todos los supuestos derechos que me concedía mi condición de marido. La mujer debe dejar de considerarse a sí misma el objeto de la lujuria masculina. La solución está más en sus manos que en las del hombre... Si la no violencia es la ley de nuestro existir el futuro pertenece a la mujer... Pobreza en Medio de la Abundancia Debiéramos avergonzarnos de descansar o de disponer de una comida completa mientras haya un hombre o una mujer físicamente apto sin trabajo o sin alimento. Le es permitido al mundo... reírse de mí porque me desprendo de toda propiedad. Para mí ese desprendimiento ha sido una ganancia positiva. Me agradaría que la gente compitiera conmigo en mi satisfacción. Es el más valioso tesoro que poseo. Por lo tanto acaso sería válido afirmar que aunque predico la pobreza soy un hombre rico. Nadie ha sugerido nunca que el opresor pauperismo pueda conducir a algo que no sea la degradación moral. Para el pobre lo económico es lo espiritual. No se puede ofrecer otro estímulo a esas multitudes hambrientas. Les resultaría indiferente. Pero si les entregáis alimentos os considerarán su Dios. Son incapaces de ningún otro pensamiento. Aun en un mundo más perfecto fracasaríamos en el intento de evitar las desigualdades, pero podemos y debemos evitar la rivalidad y la amargura. La idea de la guerra de clases no me atrae. En la India una guerra de clases no sólo no es inevitable sino que inclusive puede evitarse si hemos comprendido el mensaje de la no violencia. Quienes hablan de la guerra de clases como de algo inevitable no han comprendido las implicaciones de la no violencia o las han comprendido sólo a flor de piel. No puede terminarse con la explotación del pobre por medio de la destrucción de unos cuantos millonarios, sino eliminando la ignorancia del pobre y enseñándole a no cooperar con sus explotadores. Esto también convertirá a los mismos explotadores. Inclusive he sugerido que en última instancia eso colocaría a ambos en una situación de camaradas iguales. El capital en sí mismo no es un mal; lo que está mal es su uso injusto. El capital, de una u otra manera, siempre será necesario. El absoluto renunciamiento a todas las posesiones personales es algo que muy pocos, inclusive entre la gente común, son capaces de poner en práctica. Todo cuanto legítimamente puede esperarse de la clase acaudalada se reduce a que conserve su riqueza y su talento en depósito y los use para servir a la sociedad. Pedir más significaría matar a la gallina de los huevos de oro. Autodisciplina La civilización, en el verdadero sentido de la palabra, no consiste en la multiplicación de necesidades sino en su deliberada y voluntaria restricción. Sólo eso suscita felicidad y satisfacción reales y aumenta la capacidad de ser útil. La perfecta salud sólo puede lograrse viviendo en obediencia a las leyes de Dios y desafiando el poderío de Satanás. La verdadera felicidad es imposible sin verdadera salud y la verdadera salud es imposible sin un estricto control del paladar. Todos los demás sentidos automáticamente son controlados cuando el paladar ha sido controlado. Y aquel que ha conquistado sus sentidos, en realidad ha conquistado el mundo íntegro... He aprendido mediante amargas experiencias la única y suprema lección para preservar mi cólera , y así como el calor preservado se transforma en energía, de igual manera nuestra cólera controlada puede transformarse en un poder capaz de mover el mundo. El hecho no consiste en que no me encolerice sino en que retengo la cólera. Cultivo la cualidad de la paciencia como la falta de cólera, y por lo común tengo éxito. Es equivocado e inmoral intentar escapar a las consecuencias de nuestros propios actos. Está bien que una persona sobrealimentada padezca dolores... Está mal que alimente su apetito y que luego escape a las consecuencias tomando medicinas... Mi resolución ya está tomada. En el solitario camino de Dios en el que me he internado, no necesito compañeros terrenales. Por lo tanto, dejemos que quienes lo deseen me acusen de impostor, tal como ellos imaginan que lo soy, aunque no lo digan de manera tan explícita. Eso podría desilusionar a millones de personas que insisten en considerarme un Mahatma. Debo confesarlo: la perspectiva de que me bajen del pedestal me complace extraordinariamente. El Camino de la No Violencia La primera condición de la no violencia es la justicia en absolutamente todos los aspectos de la vida. Acaso eso sea mucho esperar de la naturaleza humana. Sin embargo, no lo creo así. Nadie debiera dogmatizar acerca de la capacidad de la naturaleza humana para degradarse o elevarse. Así como uno debe aprender el arte de matar en el aprendizaje de la violencia, de la misma manera debe aprender a morir en el aprendizaje de la no violencia. Si meramente amamos a quienes nos aman, eso no es no violencia. Sólo existe la no violencia cuando amamos a quienes nos odian. Sé cuán difícil es acatar esta gran ley del amor... El amor al que odia es lo más difícil. Pero, por la gracia de Dios, aun esto tan difícil se torna fácil de cumplir si queremos hacerlo. Comprendo que las naciones, igual que los individuos, sólo pueden formarse por medio de la agonía de la Cruz y no de otra manera. La alegría no procede de las penas que infligimos a los demás sino de las penas que sobrellevamos voluntariamente. Algunos amigos me han dicho que la verdad y la no violencia están fuera de lugar en la política y en los asuntos mundanos. No estoy de acuerdo con ellos. No las he utilizado como instrumentos para la salvación individual. Su ingreso y su aplicación a la vida cotidiana ha sido mi ininterrumpida práctica. El principio fundamental de la no violencia se basa en abstenerse de la explotación en cualquiera de sus formas. La historia nos enseña que aquellos que, sin duda por motivos honestos, han acosado a los hambrientos utilizando la fuerza bruta contra ellos, a su vez se han transformado en presa de la enfermedad de los conquistados. Si yo no puedo tener nada que ver con la violencia organizada del gobierno, aún mucho menos tendré que ver con la desorganizada violencia del pueblo. Preferiría que entre ambos me aplastaran. Objeto la violencia cuando parece obrar bien; este bien es sólo temporario; el mal que infiere es permanente. Jesucristo y Sócrates representaron la forma más pura de resistencia pasiva o fuerza espiritual. Para todos esos maestros el cuerpo no significaba nada en comparación con el espíritu. No me opongo al progreso de la ciencia en sí misma. Por el contrario, el espíritu científico de Occidente suscita mi admiración, y si esta admiración tiene restricciones, ello se debe a que los hombres de ciencia occidentales no respetan la creación inferior de Dios. Aborrezco la vivisección con toda mi alma. Religión y Verdad Cuando hablo de religión no aludo a la formal ni a la ritualista, sino a esa religión que se encuentra por debajo de todas las religiones y que nos enfrenta cara a cara con nuestro Creador. Sé... que nunca hubiera conocido a Dios si no hubiera luchado contra el mal aun a costa de la vida misma. Me esfuerzo por ver a Dios a través del servicio prestado a la humanidad pues sé que Dios no está en el cielo, ni aquí abajo, sino en cada uno. Si un hombre llega al corazón de su propia religión, también ha llegado al corazón de las otras. Las religiones son distintos caminos que convergen en el mismo punto. ¿Qué importa que tomemos distintos caminos siempre que lleguemos a la misma meta? En realidad, hay tantas religiones como individuos. Que nadie, ni por un momento, abrigue el temor de que un estudio reverente de las otras religiones pueda debilitar su fe en la propia. El sistema hindú de filosofía considera que todas las religiones contienen en sí elementos de verdad y prescribe e impone una actitud de respeto y reverencia hacia todas ellas. Creo en La verdad fundamental de todas las grandes religiones del mundo.
¿Quién puede
hacer que amanezca? - Existe eso que se llama "Un minuto de sabiduría"?. Por supuesto que existe, replicó el maestro. Pero un minuto ¿no es demasiado breve?. No, es cincuenta y nueve segundos demasiado largo. Milagros Un hombre recorrió medio mundo para comprobar por sí mismo la extraordinaria fama de que gozaba el Maestro. "¿Qué milagros ha realizado tu Maestro?", le preguntó a un discípulo. "Bueno, verás... , hay milagros y milagros. En tu país se considera un milagro el que Dios haga la voluntad de alguien. Entre nosotros se considera un milagro el que alguien haga la voluntad de Dios". Sensibilidad ¿Cómo puedo yo experimentar mi unidad con la creación? Escuchando, respondió el Maestro. ¿Y cómo he de escuchar? Siendo un oído que presta atención a la cosa más mínima que el universo nunca deja de decir. En el momento que oigas algo que tú mismo estás diciendo, detente. Vigilancia ¿Hay algo que yo pueda hacer para llegar a la iluminación? Tan poco como lo que puedes hacer para que amanezca por las mañanas. Entonces, ¿para qué valen los ejercicios espirituales que tú mismo recomiendas? Para estar seguro de que no estáis dormidos cuando el sol comienza a salir. Presencia ¿Dónde debo buscar la iluminación?. Aquí. ¿Y cuándo tendrá lugar?. Está teniendo lugar ahora mismo. Entonces, ¿por qué no la siento?. Porque no miras. ¿Y en que debo fijarme?. En nada. Simplemente mira. Mirar ¿qué?. Cualquier cosa en la que se posen tus ojos. ¿Y debo mirar de alguna manera especial?. No. Bastará con que mires normalmente. Pero ¿es que no miro siempre normalmente?. No. ¿Por qué demonios...? Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás. Interioridad El discípulo quería un sabio consejo Ve, siéntate en tu celda, y tu celda te enseñará la sabiduría, le dijo el Maestro. Pero si yo no tengo ninguna celda... Si yo no soy monje... Naturalmente que tienes una celda. Mira dentro de ti. Carisma El discípulo era judío. ¿Qué es lo que debo hacer para ser aceptable a Dios?, preguntó. ¿Y cómo voy a saberlo yo? Respondió el Maestro. Tú Biblia dice que Abraham practicaba la hospitalidad y que Dios estaba con él. Que a Elías le encantaba orar y que Dios estaba con él. Que David gobernaba un reino y que Dios también estaba con él. ¿Y tengo yo alguna forma de saber cuál es la tarea que se me ha asignado? Sí. Trata de averiguar cuál es la más profunda inclinación de tu corazón, y síguela. Armonía A pesar de su tradicional proceder, el Maestro no sentía un excesivo respeto por las normas y las tradiciones. En cierta ocasión surgió una disputa entre un discípulo y su hija, porque aquél insistía en que ésta se ajustara a las normas de su religión para elegir a su futuro marido. El maestro se puso inequívocamente del lado de la muchacha. Cuando el discípulo le manifestó la sorpresa que le producía el que un santo actuara de aquella manera, el Maestro le dijo: Debes comprender que, al igual que la música, la vida está hecha de sentimiento y de instinto, más que de normas. Ofuscación ¿Cómo alcanzaré la vida eterna? Ya es la vida eterna. Entra en el presente. Pero ya estoy en el presente... ¿o no?. No ¿Por qué no? Porque no has renunciado al pasado ¿Y por qué iba a renunciar a mi pasado?. No todo el pasado es malo... No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto. Ignorancia El joven discípulo era tan prodigioso que acudían a solicitar su consejo intelectuales de todas partes, los cuales quedaban maravillados de su erudición. Cuando el Gobernador andaba buscando un consejero, fue a ver al Maestro y le dijo: Dime, ¿es verdad que ese joven sabe tanto como dicen? A decir verdad, replicó el Maestro con ironía, el tipo lee tanto que yo no sé cómo puede encontrar tiempo para saber algo. Mitos El Maestro impartía su doctrina en forma de parábolas y de cuentos que sus discípulos escuchaban con verdadero deleite, aunque a veces también con frustración, porque sentían necesidad de algo más profundo. Esto le traía sin cuidado al Maestro, que a todas las objeciones respondía: Todavía tenéis que comprender, queridos, que la distancia más corta entre el hombre y la verdad es un cuento. Hablar El discípulo no podía reprimir las ganas que tenía de contarle al Maestro el rumor que había oído en el mercado. Aguarda un minuto, dijo el Maestro. Lo que piensas contarnos ¿es verdad? No lo creo... ¿Es útil? No, no lo es. ¿Es divertido? No Entonces, ¿por qué tenemos que oírlo?. Movimiento A unos discípulos que no dejaban de insistirle en que les dijera palabras de sabiduría, el Maestro les dijo: La sabiduría no se expresa en palabras, sino que se revela en la acción. Pero cuando les vio metidos en la actividad hasta las cejas soltó una carcajada y dijo: Eso no es acción. Es movimiento. Veneración A un discípulo que se mostraba excesivamente respetuoso le dijo el Maestro: Si la luz se refleja en la pared, ¿por qué veneras la pared?. Intenta prestar atención a la luz. Transformación A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás le dijo el Maestro: Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra. Reacción Le preguntaron al Maestro qué criterio seguía para escoger a sus discípulos. Y el Maestro dijo: Me comporto de una manera sumisa y humilde. A los que reaccionan con arrogancia ante mi humildad los rechazo inmediatamente. Y a los que me veneran por mi comportamiento humilde los rechazo con la misma rapidez. Discipulado A un visitante que solicitaba hacerse discípulo suyo le dijo el Maestro: Puedes vivir conmigo, pero no hacerte seguidor mío. ¿Y a quién he de seguir, entonces?. A nadie. El día en que sigas a alguien habrás dejado de seguir a la Verdad. Ceguera ¿Puedo ser tu discípulo? Tan sólo eres discípulo porque tus ojos están cerrados. El día que los abras verás que no hay nada que puedas aprender de mí ni de ningún otro. Entonces, ¿para qué necesito un Maestro? Para hacerte ver la inutilidad de tenerlo. Llegada ¿Es difícil o fácil el camino hacia la iluminación? Ni difícil ni fácil. ¿Cómo es eso? No existe tal camino. Entonces, ¿cómo se va hacia la meta?. No se va. Se trata de un viaje sin distancia. Deja de viajar y habrás llegado. Retirada ¿Cómo puedo ayudar al mundo? Comprendiéndolo, replicó el Maestro. ¿Y cómo puedo comprenderlo? Apartándote de él. Pero, entonces, ¿cómo voy a servir a la humanidad? Comprendiéndote a ti mismo. Cálculo El Maestro solía reírse abiertamente de aquellos de sus discípulos que deliberaban interminablemente antes de decidirse a hacer algo. Él lo expresaba del siguiente modo: Las personas que deliberan exhaustivamente antes de dar un paso se pasan la vida sobre una sola pierna. Revolución En el monasterio había una serie de reglas, pero el Maestro no dejaba de prevenir contra la tiranía de la ley. La obediencia observa las reglas, solía decir el Maestro, pero el amor sabe muy bien cuando debe romperlas. Anteojeras Si te empeñas en que yo tenga autoridad sobre ti, le decía el Maestro a un candoroso discípulo, te haces daño a ti mismo, porque te niegas a ver las cosas por ti mismo. Y, tras una pausa, añadió apaciblemente: Y también me haces daño a mí, porque té niegas a verme como soy. Humildad A un visitante que a sí mismo se definía como "buscador de la Verdad" le dijo el Maestro: Si lo que buscas es la Verdad, hay algo que es preciso que tengas por encima de todo. Ya lo sé: una irresistible pasión por ella. No. Una incesante disposición a reconocer que puedes estar equivocado. Aceptación ¿Cómo podría ser yo un gran hombre...como tú? ¿Y por qué ser un gran hombre?, dijo el Maestro. Ser simplemente un hombre ya es un logro bastante grande. Incongruencia Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte. El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta. Cuando, más tarde. Los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replico: ¿no habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?. Pero ¿hay vida después de la muerte o no la hay?, insistió un discípulo. ¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!. Replico enigmáticamente el Maestro. Inversión ¿Cómo puedo librarme del miedo? ¿Cómo puedes librarte de aquello a lo que te aferras? ¿Pretendes acaso insinuar que en realidad me aferro a mis propios miedos?. No puedo estar de acuerdo con eso. Piensa qué es aquello de lo que tu miedo te protege y estarás de acuerdo. Y podrás ver además tu insensatez. Entusiasmo A una mujer que se quejaba de que las riquezas no habían conseguido hacerla feliz le dijo el Maestro: Hablas como si el lujo y el confort fueran ingredientes de la felicidad, cuando, de hecho, lo único que necesitas para ser realmente feliz, querida, es algo por lo que entusiasmarse. Liberación ¿Cómo puedo alcanzar la liberación? Intenta descubrir quién te tiene atado, respondió el Maestro. El discípulo regresó al cabo de una semana y dijo: Nadie me tiene atado. Este fue el momento de iluminación para el discípulo, que de pronto quedó libre. Doctrina A un visitante que aseguraba no tener necesidad de buscar la Verdad, por que ya la tenía en las creencias de su religión, le dijo el Maestro: Había una vez un estudiante que nunca llegó a convertirse en un matemático, porque creía ciegamente en las respuestas que aparecían en las últimas páginas de su texto de matemáticas; ... y aunque parezca paradójico, las respuestas eran las correctas. Creencia El Maestro había citado a Aristóteles: En la búsqueda de la verdad, parece mejor, y hasta necesario, renunciar a lo que nos es más querido. El Maestro sustituyó la palabra "verdad" por la palabra "Dios". Más tarde le dijo un discípulo: En mí búsqueda de Dios estoy dispuesto a renunciar a todo: A la riqueza, a los amigos, a la familia, a mi país y hasta a mi propia vida. ¿Puede una persona renunciar a algo más? . El Maestro respondió con toda calma: Sí. A sus creencias sobre Dios. El discípulo se marchó entristecido, porque estaba muy apegado a sus convicciones. Tenía más miedo a la "ignorancia" que a la muerte. Inadoctrinamiento ¿Qué es lo que enseña vuestro Maestro?, preguntaba un visitante. Nada, respondió el discípulo Entonces, ¿por qué pronuncia discursos? Lo único que hace es indicar el camino, pero no enseña nada. Al visitante, aquello le resultaba incomprensible, de modo que el discípulo se lo explicó: Si el Maestro enseñara, nosotros convertiríamos sus enseñanzas en creencias. Pero al Maestro no le interesa lo que creemos, sino únicamente lo que vemos. Desvelamiento Un día preguntó el Maestro: En vuestra opinión, ¿cuál es la pregunta religiosa más importante? A modo de respuesta, escuchó muchas preguntas: ¿Existe Dios?, ¿Quién es Dios?, ¿Cuál es el camino hacia Dios?, ¿Hay vida después de la muerte? No; dijo el Maestro, la pregunta más importante es: ¿Quién soy yo? Los discípulos se hicieron alguna idea de lo que el Maestro quería insinuar cuando, le oyeron hablar con un predicador. Maestro: Así pues, según tú, cuando hayas muerto tu alma estará en el cielo, ¿no es así? Predicador: Si, así es. Maestro: ¿Y tu cuerpo estará en la tumba... ? Predicador: Exactamente. Maestro: ¿Y dónde, si me permites la pregunta, estarás tú?. Vacío En ocasiones los ruidosos visitantes ocasionaban un verdadero alboroto que acababa con el silencio del monasterio. Aquello molestaba bastante a los discípulos; no así al Maestro, que parecía estar tan contento con el ruido como con el silencio. Un día, ante las protestas de los discípulos, les dijo: El silencio no es la ausencia de sonido, sino la ausencia de ego. Empobrecimiento A un discípulo que venía de un lejano país le preguntó el Maestro: ¿Qué andas buscando?. La iluminación. Tú ya tienes tu propio tesoro. ¿Por qué buscas en otra parte? ¿Dónde está mi tesoro? En esa misma búsqueda que ha florecido en ti. En aquel momento el discípulo quedó iluminado. Años más tarde diría a sus amigos: Abrid vuestro tesoro y disfrutad de sus riquezas Palabras Los discípulos estaban enzarzados en una discusión sobre la sentencia de Lao Tse: Los que saben no hablan; Los que hablan no saben. Cuando el Maestro entró donde aquellos estaban, le preguntaron cuál era el significado exacto de aquellas palabras. El Maestro les dijo: ¿Quién de vosotros conoce la fragancia de la rosa? Todos la conocían. Entonces les dijo: Expresadlo con palabras. Y todos guardaron silencio. Disciplina A los discípulos que deseaban saber que clase de meditación practicaba él todas las mañanas en el jardín les dijo el Maestro: Si observo con atención, veo el rosal en plena floración. ¿Y por qué hay que observar con atención para ver el rosal?, preguntaron ellos. Para ver el rosal, dijo el Maestro, y no la idea preconcebida que uno tiene del rosal. Juzgar ¿Qué he de hacer para perdonar a otros? Si no condenaras a nadie, Nunca tendrías necesidad de perdonar. Experiencia Convencido de la experiencia mística del Maestro, el rector de una prestigiosa Universidad quiso hacerle jefe del Departamento de Teología. Para ello entró en contacto con el más destacado de los discípulos del Maestro, el cual le dijo: El maestro insiste en la necesidad de ser iluminado, no en enseñar la iluminación. ¿Y qué es lo que puede impedirle ser jefe del Departamento de Teología?. Lo mismo que le impediría a un elefante ser jefe del Departamento de Zoología. Publicidad A no ser que estuviera uno dotado de una especial perspicacia, no había nada en el Maestro que pudiera considerarse fuera de lo ordinario. Si las circunstancias no eran para menos, el Maestro podía asustarse y deprimirse. Podía reír, llorar y encolerizarse. Disfrutaba con la buena comida, no le hacía ascos a un par de copas en incluso se sabía que era capaz de volver la cabeza al paso de una mujer bonita. En cierta ocasión, un visitante se lamentaba que el Maestro no era un "hombre santo" a lo cual un discípulo replicó: "Una cosa es que un hombre sea santo, y otra muy distinta que a ti te parezca santo". Cultivo Un forastero que andaba en busca de las cosas divinas le preguntó al Maestro cómo podría, cuando regresara a su país, distinguir entre un verdadero Maestro y uno falso. El Maestro le dijo: el bueno propone prácticas, el mal maestro propone teorías. Pero ¿cómo podré distinguir entre una práctica buena y una mala? Del mismo modo que un agricultor distingue entre un cultivo bueno y un cultivo malo. Transitoriedad El Maestro sentía alergia hacia aquellas personas que prolongaban excesivamente su estancia en el monasterio. Más tarde o más temprano, todos los discípulos oían de sus labios las temidas palabras: Ha llegado el momento de que te vayas. Si no lo haces el espíritu no vendrá a ti. Un discípulo especialmente reacio a marchar quiso saber qué era ese "Espíritu". Y el Maestro le dijo: El agua sólo se mantiene viva y libre si fluye. Tú sólo permanecerás vivo y libre si te marchas. Si no huyes de mí, te estancaras y morirás... contaminado. Engaño ¿Cómo podemos distinguir entre el verdadero y el falso místico?, preguntaron unos discípulos desmedidamente interesados por lo misterioso y lo oculto. ¿Cómo podéis distinguir entre el que duerme de verdad y el que finge dormir?, replicó el Maestro. No hay manera de distinguirlos. Sólo el durmiente sabe cuándo está fingiendo, dijeron los discípulos. El Maestro sonrió. Más tarde dijo: El que finge dormir puede engañar a otros, pero no a sí mismo. Desgraciadamente, el falso místico puede engañar tanto a los demás como a sí mismo. Evasión Un visitante refería la historia de un santo que quería ir a visitar a un amigo suyo que estaba agonizando; pero, como le daba miedo viajar de noche, le dijo al sol: En nombre de Dios te ordeno que permanezcas en el cielo hasta que llegue yo a la aldea donde mi amigo agoniza. Y el sol se detuvo en el cielo hasta que el santo llegó a la aldea. El maestro sonrió y dijo: ¿No habría sido mejor que el santo hubiera vencido su miedo a viajar de noche?. Serenidad ¿Existe alguna forma de medir las propias fuerzas espirituales? Muchas. Dinos tan sólo una. Tratad de averiguar con que frecuencia perdéis la calma a lo largo de un solo día. Imbecilidad Cuando se le preguntaba por su iluminación, el Maestro siempre se mostraba reservado, aunque los discípulos intentaban por todos los medios hacerle hablar. Todo lo que sabían al respecto era lo que en cierta ocasión dijo el Maestro a su hijo más joven, el cual quería saber cómo se había sentido su padre cuando obtuvo la iluminación. La respuesta fue: "Como un imbécil". Cuando el muchacho quiso saber por que, el Maestro le respondió: Bueno, veras..., fue algo así como hacer grandes esfuerzos por penetrar en una casa escalando un muro y rompiendo una ventana... y darse cuenta después de que estaba abierta la puerta. Desarrollo A un discípulo que se lamentaba de sus limitaciones le dijo el maestro: Naturalmente que eres limitado. Pero ¿no has caído en la cuenta de que hoy puedes hacer cosas que hace quince años te habrían sido imposibles? ¿Qué es lo que ha cambiado?. Han cambiado mis talentos. No. Has cambiado tú. ¿Y no es lo mismo? No. Tú eres lo que tú piensas que eres. Cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú. Distancia El propietario del parque de atracciones hablaba de la ironía que suponía el hecho de que, mientras los niños lo pasaban en grande en su parque, él solía estar, por lo general, deprimido. ¿Qué preferirías: ser un propietario de parque o divertirte?, le pregunto el Maestro. Ambas cosas respondió. El Maestro no dijo una palabra más. Cuando, más tarde, le preguntaron a este respecto, el Maestro se limitó a citar las palabras que un vagabundo le había dirigido a un rico terrateniente: Tú posee la propiedad. Otros disfrutan del paisaje. Oposición A un individuo dotado de auténtico espíritu emprendedor, pero al que desalentaban las frecuentes críticas que se le hacían, le dijo el Maestro: Escucha las palabras del crítico, que te revelarán lo que tus amigos tratan de ocultarte. Y añadió: Pero no te dejes abrumar por lo que el crítico diga. Nunca se ha erigido una estatua en homenaje a un crítico. Las estatuas son para los criticados. Definiciones El Maestro sentía una fascinación casi pueril por los inventos modernos. Y el día en que por primera vez vio una calculadora de bolsillo apenas podía reponerse de su asombro. Más tarde, y en un tono muy afable, dijo: Parece que hay mucha gente que posee una de esas calculadoras, pero que no tiene en sus bolsillos nada que merezca la pena calcular. Cuando, unas semanas más tarde, un visitante preguntó al Maestro qué era lo que enseñaba a sus discípulos, el Maestro le respondió: Les enseño a establecer correctamente el orden de prioridades: es mejor tener dinero que calcularlo; es mejor tener la experiencia que definirla. Opresión El Maestro siempre permitía que cada cual creciera a su propio ritmo. Que se sepa, nunca pretendió "presionar" a nadie. Y él mismo lo explicaba con la siguiente parábola. "Una vez, al observar un hombre como una mariposa luchaba por salir de su capullo, con demasiada lentitud para su gusto, trató de ayudarla soplando delicadamente. Y en efecto, el calor de su aliento sirvió para acelerar el proceso. Pero lo que salió del capullo no fue una mariposa, sino una criatura con las alas destrozadas." Cuando se trata de crecer, concluyó el Maestro, no se puede acelerar el proceso, porque lo único que puede conseguirse es abortarlo. Grandeza Lo malo de este mundo, dijo el Maestro tras suspirar hondamente, es que los seres humanos se resisten a crecer. ¿Cuándo puede decirse de una persona que ha crecido?, preguntó un discípulo. El día en que no haga falta mentirle acerca de nada en absoluto. Extravagancia Cierto día, los discípulos quisieron saber cuál era la clase de persona más indicada para el discipulado. Y el Maestro les dijo: Aquella persona que, poseyendo únicamente dos camisas, vende una y con el dinero que adquiere compra una flor. Manifestación Cuando llegaba un nuevo discípulo, este era el "catecismo" a que solía someterle el Maestro. ¿Sabes quién es la única persona que no habrá de abandonarte jamás en tu vida? ¿Quién? Tú. ¿Y sabes quién tiene la respuesta a cualquier pregunta que puedas hacerte?. ¿Quién? Tú. ¿Y puedes adivinar quién tiene la solución a todos y cada uno de tus problemas? Me rindo... Tú. Inocencia Durante una excursión dijo el maestro ¿Queréis saber como es la vida iluminada?. Fijaos en aquellos pájaros que vuelan sobre el lago. Y mientras todos miraban hacia donde él había indicado, exclamó el Maestro: Los pájaros proyectan sobre el agua un reflejo del que ellos no tienen conciencia alguna... y que el lago no trata de retener. Arte ¿Para que sirve un Maestro?, preguntó alguien Y un discípulo respondió: Para enseñarte lo que siempre has sabido; para mostrarte lo que siempre has estado mirando. Y como la respuesta dejó perplejo al visitante, añadió el discípulo. : Con sus pinturas, un artista me enseñó a ver la puesta del sol. Con sus enseñanzas, el Maestro me ha enseñado a ver la realidad de cada momento. Sospecha A un viajero que preguntaba como podría distinguir entre un maestro verdadero y uno falso, le respondió lacónicamente el Maestro: Si tú mismo no eres engañoso, no serás engañado. Más tarde les dijo el Maestro a los discípulados: ¿Por qué será que los que buscan dan por supuesto que ellos son sinceros y que lo único que necesitan es el modo de detectar el fraude en los Maestros?. Proporción A un visitante que había acudido esperando encontrarse con algo fuera de lo normal le defraudaron las triviales palabras que el Maestro le había dirigido. Había venido aquí buscando a un Maestro, le dijo a un discípulo, y todo lo que he encontrado ha sido un ser humano que no se diferencia de los demás. Y el discípulo le replicó: El Maestro es un zapatero con unas infinitas provisiones de cuero. Pero lo corta y lo cose de acuerdo con las dimensiones de tu pie. Exhibición Cuando uno de los discípulos anunció su propósito de enseñar a otros la Verdad, el Maestro le propuso una prueba: Pronuncia un discurso en mi presencia para que yo pueda juzgar si estas preparado. El discurso fue realmente inspirado, y al acabar se acercó un mendigo al orador, que se puso en pie y regaló su capa al mendigo para edificación de la asamblea. Más tarde le dijo el Maestro: Tus palabras estuvieron llenas de unción, hijo mío, pero aún no estás preparado. ¿Por qué?, preguntó desilusionado el discípulo. Por dos razones: porque no has dado al mendigo la oportunidad de expresar sus necesidades y porque no has superado el deseo de impresionar a los demás con tu virtud. Superioridad Un discípulo oriental que se sentía orgulloso de lo que él consideraba que era espiritualidad de Oriente, fue al Maestro y le dijo: ¿A qué se debe el que Occidente disfrute del progreso material y Oriente posea la espiritualidad?. Se debe, respondió lacónicamente el Maestro, a que, cuando, al comienzo de los tiempos, llegó el momento de repartir las provisiones para este mundo, a Occidente le tocó elegir primero. Alegría De acuerdo con su doctrina de que nada debía ser tomado demasiado en serio, ni siquiera sus propias enseñanzas, al Maestro le gustaba contar la siguiente anécdota acerca de sí mismo: Mi primer discípulo era tan débil que los ejercicios acabaron con su vida. Mi segundo discípulo se volvió loco por el fervor con que practicaba los ejercicios que yo le enseñaba. Mi tercer discípulo vio cómo se le embota el entendimiento por el exceso de contemplación. Pero el cuarto discípulo consiguió conservar la cordura. ¿Y cómo lo logró?, solía preguntar alguien invariablemente. Posiblemente porque fue el único que se negó a realizar los ejercicios. Y una unánime carcajada solía acoger las palabras del Maestro. Intrepidez ¿Qué es el amor? La ausencia total de miedo, le dijo el Maestro. ¿Y qué es a lo que tenemos miedo? Al amor, respondió el Maestro. Humanidad La conferencia que el Maestro iba a pronunciar sobre LA DESTRUCCIÓN DEL MUNDO había sido profusamente anunciada, y fue mucha la gente que acudió a los jardines del monasterio para escucharle. La conferencia concluyó en menos de un minuto. Todo lo que el Maestro dijo fue: Estas son las cosas que acabarán con la raza humana: La política sin principios. El progreso sin compasión. La riqueza sin esfuerzo. La erudición sin silencio. La religión sin riesgo. El culto sin conciencia.
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